
El "Proyect Seal" comenzó en 1944 y la bomba que perseguía desarrollar tenía como objetivo destruir instalaciones militares en la costa de Japón para abrir vías a una invasión del país asiático.
La bomba que se desarrolló con el apoyo logístico del gobierno de Nueva Zelanda y la tecnología aportada por Estados Unidos, llegó a tener potencia suficiente para causar una ola de entre 10 a 12 metros de altura.
Las pruebas mostraron que la detonación de dos millones de kilos de explosivo repartidos en diez cargas colocadas en línea y a unos ocho kilómetros de la costa podían crear olas de un tamaño destructivo.
El plan fue apartado definitivamente en 1945, unos meses antes de que en agosto de aquel año los aviones de la USAF arrojaran las bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.
Para saber más:
RT
20minutos
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