
Después de encontrar escasa resistencia en las playas, los estadounidenses no podían creer que tuvieran tanta suerte. A diferencia de los desembarcos anteriores, que fueron auténticas carnicerías, apenas fueron atacados por fuego de mortero y armas de infantería. Al caer la noche habían logrado desembarcar cerca de 60.000 efectivos. Pero esto no era más que una nueva táctica de los japoneses. Esperaron a que los soldados norteamericanos avanzaran tierra adentro y entonces les atacarían desde posiciones protegidas y camufladas.

En la noche del 6 de abril, los japoneses decidieron realizar un ataque nocturno contra las posiciones estadounidenses. El Alto Mando japonés quería que las fuerzas en la isla mantuvieran su posesión el mayor tiempo posible, sabiendo que si los aeródromos caían, Japón también lo haría.
Los japoneses lazaron una carga masiva, con los oficiales blandiendo sus espadas al frente y al grito de "Banzai". La lucha fue feroz y en muchos casos cuerpo a cuerpo. Esa noche del 6 de abril vio algunos de los combates más feroces de la guerra en el Pacífico.
La carga resultó un inútil sacrificio de vidas humanas que caían segadas por el fuego de ametralladoras, granadas y morteros.

Aun así la campaña por la isla de Okinawa duró hasta el 22 de junio con un coste tremendo. 107.000 soldados japoneses frente a 12.000 estadounidenses, lo que la convirtió en la más sangrienta para los estadounidenses en la guerra del Pacífico.
Esta fue la primera batalla en la que se capturaron varios miles de soldados del ejército imperial japonés, debido principalmente a que muchos eran tropas indígenas sin el código de honor japonés que establecía que era preferible la muerte que el deshonor de ser hecho prisionero. Entre las tropas japonesas se encontraban 1.500 alumnos de secundaria que formaron la unidad de Tekketsu Kinnotai (Voluntarios de Sangre y Hierro) y unas 660 alumnas de enfermería para atender a los heridos durante la batalla.
Los que se llevaron la peor parte fueron los civiles, con 100.000 muertos, aunque las cifras son estimativas, pudiendo llegar a las 142.000 según el ejército norteamericano. Estas cifras tal elevadas de civiles se debe a que, en primer lugar, los mandos militares no permitieron que abandonaran la isla y fueron usados como escudos humanos. También la propaganda japonesa inculcó entre la población la creencia de que los norteamericanos eran unos demonios que los torturarían y violarían a sus mujeres para después matarlos cruelmente. Para evitarlo se les dio granadas para que que se inmolaran las familias -algunos fueron obligados a hacerlo-. Otros decidieron lanzarse por los acantilados tras lanzar por ellos a sus hijos.
Esas afirmaciones tenían una pequeña parte de verdad ya que algunas cifras calculan que cerca de 190.000 mujeres fueron violadas por los aliados durante la guerra, aunque para los japoneses era también una práctica habitual en los territorios conquistados y establecían prostíbulos con mujeres de esas zonas ocupadas, las que llamaban mujeres de confort.
Para saber más:
Eurasia 1945
Historia Bélica
David López Cabia Blog
Libertad Digital
Detectives de la Historia
Buen articulo estimado, sigue asi!
ResponderEliminarMuchas gracias.
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